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¿Qué ocurre con nuestra sangre tras una donación? – Los Joseles
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¿Qué ocurre con nuestra sangre tras una donación?

El Centro de Transfusión la somete a un proceso que permite obtener diferentes productos y optimizar su uso y conservación

Bolsas de hematíes conservadas entre 2 y 4 grados en el Centro de Transfusión de Alicante MANUEL LORENZO

Donar sangre salva vidas, hasta tres en concreto, recalcan desde el Centro de Transfusiones de la Comunidad Valenciana. Visitamos su sede en Alicante para conocer cuál es el viaje que realiza la sangre de cada donación hasta su transformación en diferentes productos, útiles para aplicar según las necesidades hospitalarias.

Un donante en el Centro de Transfusión de la Comunidad Valenciana en Alicante MANUEL LORENZO

Lo primero que remarcan desde este centro es la seguridad de un proceso que está documentado y protocolizado desde que el donante acude a una unidad móvil o a un centro sanitario para ejercer esta acción solidaria. Sus datos serán registrados siempre y se le entregará una hoja de donación que contiene una serie de preguntas, algunas de ellas excluyentes de forma temporal o permanente.

Puede que algunas de las cuestiones planteadas choquen, como por ejemplo, si el donante ha tenido relaciones con varias personas en los últimos cuatro meses. ¿Por qué se hace esa pregunta y por qué se establece siempre ese plazo de tiempo, (que se aplica a otras cuestiones, como los viajes que haya podido realizar el donante al extranjero )? Es un «periodo de seguridad» que se establece entre una posible relación, práctica de riesgo o viaje y el momento de la donación, en el que también se realiza una analítica completa. «La intención es siempre que toda donación sea segura tanto para el donante como para el receptor», explica la la jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Centro de Transfusión de Alicante, Mabel Ortiz de Salazar Martín.

Recuento de hemoglobina, previo a la donación de sangre. MANUEL LORENZO

Tras explicarle el proceso y firmar un consentimiento informado, el donante ya está listo para pasar a ver al médico. Este revisa el cuestionario y hace las preguntas de salud que considere oportunas «de nuevo, con la intención de ofrecer seguridad para ambas partes». En este punto, se toma la tensión arterial y el pulso al donante y se comprueban sus niveles de hemoglobina (que revelarán si la persona está en condiciones de donar sangre o no tras asegurarse de que tiene suficiente cantidad de glóbulos rojos).

En enfermería empieza la donación en sí, donde los profesionales buscarán el lugar idóneo para realizar la extracción. Una de las preguntas que surge, cada vez más a menudo, es si el donante puede llevar tatuajes. La respuesta es afirmativa (de nuevo, si se los ha hecho hace más de cuatro meses) pero nunca podrá tener uno en la zona donde se realizará la punción.

Filtrado de hematíes en uno de los laboratorios MANUEL LORENZO

En cada donación se extraen 450 centímetros cúbicos de sangre con unas balanzas agitadoras que garantizan que la sangre se mezcla con el anticoagulante incluido en las bolsas y que se extrae la cantidad correcta, ya que la máquina va pesando hasta llegar a la cantidad concreta y se detiene en ella automáticamente. Al mismo tiempo se extraerán los dos tubos de sangre para realizar la analítica a la que se somete todo donante «conocido o no», apuntan desde el Centro de Transfusión.

Tras cada donación, la sangre se transporta a una temperatura concreta para que las condiciones de los diferentes componentes sanguíneos sean óptimas. Las unidades móviles, destaca la doctora Ortiz de Salazar Martín son fundamentales en este proceso porque «nos permiten acercar la donación al ciudadano, facilitar su disponibilidad y estar cuanto más cerca mejor»

Las bolsas de cada donación se centrifugan para su fraccionamiento MANUEL LORENZO

Desde hospitales, centros de salud, empresas, ayuntamientos o facultades, regresan con toda la sangre extraída al Centro de Transfusión, donde empezará el proceso de fraccionamiento.

La sangre antiguamente se trasfundía entera pero eso disminuye la capacidad de trasfundir sangre a más personas y además, las condiciones de almacenamiento de cada producto son diferentes.

Uno de los procesos en la obtención de diferentes productos de la sangre. MANUEL LORENZO

La hemoterapia moderna aprovecha los distintos componentes y sus diferentes densidades para optimizar el uso y la conservación.

Así, se somete a la sangre total a un proceso de centrifugado que separa los tres componentes más importantes: un concentrado de hematíes, la capa neuroplaquetar (que luego servirá para hacer concentrados de plaquetas) y en tercer lugar, el plasma.

Una de las cámaras de conservación en el Centro de Transfusiones MANUEL LORENZO

De esta manera se consigue que cada componente se trasfunda a un paciente según sus necesidades. Si este tiene anemia recibirá hematíes, si tiene problemas de coagulación recibirá plasma y si tiene problemas de plaquetas recibirá concentrados de este componente. «En definitiva, con una sola donación hemos trasfundido a tres personas diferentes», apunta la doctora.

Los concentrados de hematíes pasan a un laboratorio donde son filtrados con el objetivo de eliminar los leucocitos y evitar las reacciones en el paciente receptor. Cuando ya está separado y los resultados de la analítica son correctos ya están listos para darle salida.

Bolsas de hematíes conservadas entre 2 y 4 grados en el Centro de Transfusión de Alicante MANUEL LORENZO

Cada componente se guarda en unas condiciones concretas: los hematíes se guardan entre 2 y 4 grados centígrados, las plaquetas deben conservarse en agitación horizontal y a 22 grados centígrados.

El plasma también se procesa. Por un lado, se envía a la industria para elaborar factores de coagulación, que serán empleados -por ejemplo- para pacientes con hemofilia. Por otro lado, con este proceso se obtiene además plasma inactivado, que elimina la posibilidad de que quede algún resto de virus o bacteria, dotando de mayor seguridad al proceso. Este plasma se conserva a menos 25 grados.

Remarcan en el Centro de Transfusiones que los productos sólo se habrán podido etiquetar tras conocer que todos los resultados de la analítica son correctas. Cualquier componente que presente alguna irregularidad (una muy común, el exceso de colesterol)se descarta, solo pasa a las cámaras de almacenamiento el producto que ya está listo para servir.

A partir de ahí, los hospitales los solicitan según sus necesidades y es allí donde se realizarán las pruebas cruzadas previas para transfundir al paciente

Los componentes sanguíneos también tienen fecha de caducidad. Los hematíes duran hasta 35 días, las plaquetas hasta cinco días y el plasma puede ser útil durante años. «Por eso, los donantes no pueden pensar que una donación es suficiente ni deben esperar a que ocurra algo concreto, como un accidente para donar de forma puntual».

En este sentido, el Centro de Transfusiones abre constantemente nuevas colectas e intenta acercarse a nuevos donantes. «Sobre todo hacer ruido social, que se conozca la donación y se tenga como algo cotidiano. Toda donación es bonita e importante y tenemos a gente que a lo largo de su vida ha donado hasta 80 veces. No podemos más que dar las gracias a todos», apuntan.

Recursos

El objetivo de los Centros de Transfusión de la Comunidad Valenciana es ajustarse siempre a las necesidades del momento, evitando disponer de excedentes desorbitados o quedarse cortos.

Siempre se busca el equilibrio entre los diferentes grupos y la demanda existente. Y a veces esto obliga a frenar la donación o a reforzarla en otros casos.

En la sede de Alicante, por ejemplo, se fija un objetivo diario de 250 donaciones diarias, con las que se cubren las necesidades transfusionales diarias. «Eramos deficitarios hasta 2014 pero ha habido un cambio en la forma de trabajar y en la mentalidad, que nos permite ser autosuficientes», explica la jefa de servicio de Hematología y Hemoterapia.

Parte de este éxito reside en la promoción externa y en la colaboración con ayuntamientos y responsables de Sanidad, que se ha reforzado. Entre 2014 y 2015, este centro aumentó un 9% la donación. Ahora se ha estabilizado y cuenta con ‘stocks’ aceptables para siete días.

Fuente
El Mundo

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